Kanela: “Los homosexuales éramos como una plaga nacional”

Julio Sosa Kanela - Tronar de Tambores 2018 - Desfile de Carnaval

Julio Sosa “Kanela” en el desfile de Carnaval 2018 (Foto de Graciela Guffanti).

Autora: Fernanda Colman (Diario La República, 4 de febrero de 2018).

El es sin dudas uno de los referentes de la cultura popular uruguaya, a los 85 años tiene la vitalidad de un joven cuando de carnaval se trata. Vivió una infancia muy dura en su pueblo Illescas de mucha pobreza y en el que recibió mucha discriminación por su condición sexual, pero a pesar de todo su llegada a Montevideo, fue el primer paso para poder ser este inigualable personaje de nuestro amado carnaval. En diálogo con La REPÚBLICA Julio “Kanela” Sosa se somete a las 10 preguntas y nos cuenta todo, como diaria él: “sin pelos en la lengua”.

1-    ¿Cómo fue tu infancia en Illescas?

Dura, fue una infancia dura con muchos problemas, deseando salir del pueblo. Éramos 16 hermanos y mucha pobreza. No teníamos ni casa propia, el terreno era de los Gallinal, de los terratenientes, nosotros éramos familia bajo el techo de Don Alejandro Gallinal, era propiedad del patrón.

2-    ¿Cómo fue tu llegada a Montevideo?

Me escape una mañana, a las 7 de la mañana; ya tenía arreglado que me iba, había decidido irme, porque yo era una cosa extraña. Había mucha cosa, mucha tapadera, todos tenían sus cositas, pero la mía era muy vista, cosa que no hacían algunos gauchos que usaban bombacha bataraza. Yo usaba bombacha rosada.

3- ¿Cómo fue que adoptaste el apodo de Kanela? ¿Y por qué?

Sin saberlo, un gran cantautor, director de cine, que yo no conocía, no sabía quién era  Agustín Lara, el marido de la gran María Félix. Agustín Lara era el autor de “Granada”, “María Bonita”, “Júrame”, y de grandes temas musicales, el autor de “Piel canela”. Llegó a Uruguay y estrenaba en el Teatro 18 de Julio el tema “Piel Canela”, que lo bailaba en ese momento un bailarín argentino. Pero, se enfermó y decidieron buscar un suplente. Entonces dijeron: Hay una persona que baila afro en el Royal Pigalle, y me eligen a mí, fue toda una sorpresa, yo estaba ensayando en ese momento. Se hizo el show, luego se viene a despedir de los que hicimos el espectáculo con él y me pregunta cómo me llamaba y le dije que mi nombre artístico en el cabaret era “Tabú”, lo prohibido, y me dice: “Me gustó mucho tu baile, interpretaste muy bien el tema, me ha gustado más que como lo hacía el bailarín titular” y ahí fue que me puso “Piel Kanela”. Yo le dije que nombre más horroroso, a parte tenía el color canela, ahora soy mulatón.

4- Contame sobre tu formación religiosa  ¿Cómo llegaste a ser umbanda?

Vengo de familia religiosa, pero en esa época la religión umbandista en Uruguay era muy mal vista, porque la Iglesia Católica te trataba de loco, los curas no te perdonaban, y menos en campaña, te mandaban preso, te trataban de hereje. Mi abuela, que profesaba la Umbanda y Kimbanda, fue una gran curandera. Ingresé a la religión a través de ella, me empezó a dar oraciones y decirme cómo hacer y dejar de hacer. Hasta que viene pai Xuan que fue uno de los primeros que ingreso a Uruguay trayendo la doctrina Umbanda a Montevideo surgieron figuras importantísimas de la religión como el pai Armando Ayala, Marcos Haedo, nombres muy importantes dentro de la religión, pero tuvimos que soportar la persecución de la iglesia católica. Me parece que la Iglesia Católica no sabe que somos católicos también, porque el propio Juan XXIII en Bahía bendijo la religión umbandista y donó su anillo a la religión.

5- ¿Sufriste mucho de discriminación sexual?

Cuando vine del interior a Montevideo empecé trabajando en pensiones, tendía camas, limpiaba baños en esa época sin guantes había que meter mano, era  ganarse el pan y el techo que había que ganarlo, de asegurar un lugar, porque era menor de edad tenía que callarme la boca y el tema de ser distinto, de ser homosexual eso te traía más problemas y discriminación, éramos en aquella época plaga nacional. Muchos de mis compañeros no llegaron a conocer esa libertad. Ahora viven, pero no estoy de acuerdo con muchas cosas que se han hecho, no estoy de acuerdo con los casamientos, porque todo ese invento es político, hay que conseguir votos sea como sea, entonces te permiten el casamiento. Yo estoy de acuerdo que una pareja homosexual que vive 20 años juntos y uno muere, que el otro tenga derecho al reclamo que no venga la familia y lo corra de la casa, tener un arreglo legal y reconocer que esa pareja vive junta.

6- ¿Qué te parece el cambio de que no haya más reinas de carnaval y pasaran a elegirse figuras?

A mí lo que me duele, que durante 65 años, luchamos para que el turismo llegue a nuestro país a través de la gran cultura popular, que ya no es tan popular, porque ya está todo mezclado. Pusimos reglas, hicimos reglas, que fueron muy buenas durante muchos años, que ahora vengan de golpe con un cambio tan modernista, quitar las reinas es quitarle la belleza a la calle, la mujer es la hermosura representativa. Cuantas muchachas sueñan con ser la reina del carnaval, porque las chicas que se postulan, no son chicas pudientes, son de Manga, de Toledo, del Borro, de Marconi, del Cerro, Cerrito, son las chicas que sueñan con esa corona.

7- ¿Cómo ves el carnaval en la actualidad?

Y… Las épocas cambiaron, la cosa se está transformando, es más profesional, pero hemos perdido algo hermoso, podemos ser totalmente profesionales, hemos perdido los corsos barriales verdaderos, el pueblo participativo. Porque el pueblo va se sienta, paga la entrada, a veces les ofrecemos cada espectáculo denigrante porque son asquerosos por la avenida 18 de julio, están horas esperando para ver pasar los conjuntos, cuando pasan algunos son una decepción, en mi categoría peor. Entonces no participan, saludan, porque hay 7 minutos por cuadra, no están los cabezudos, los perfumadores, te tiraban serpentinas,  esas cosas hermosas, ese galanteo que había cuando te tiraban una serpentina, la coquetería, el glamour, hemos perdido eso, pero lo que más perdimos es la participación del público. Tenemos que lograr revivir los teatros de barrio, tenemos unos teatros hermosos, el teatro La Boyada, el teatro de Malvín, el teatro Marconi que tiene un escenario maravilloso, el Teatro de Verano de Colón que es una belleza como lo han recuperado, pero en el de Marconi no hay espectáculos , porque no hay organizaciones. No hay espectáculos, no le llevamos nada a la gente, tenemos que volver al carnaval participativo con nuestros vecinos, porque al carnaval lo estamos perdiendo día a día.

8- ¿Cómo viene la preparación para el carnaval 2018?

Hermoso, todo lo que hay acá es pulmón, no tiene plata extra que venga, todo este trabajo, este glamour que ponemos es trabajo para que no se pierda ese glamour, que no se pierda el colorido de las Llamadas, para que no se pierda el desfile de 18, para que no se pierda lo poco que estamos llevando a los barrios y al interior que vamos muchísimo, queremos llevar esta cultura, el día que faltemos, que haya otro que lo siga haciendo.

9- Viviste el carnaval con grandes figuras (Martha Gularte, Rosa Luna, Lágrima Ríos, Los Hermanos Giménez, Pedro Ferreira, etc.)  ¿Qué anécdota tenes sobre alguno de ellos?

Tengo una de Martha (Gularte), cuando falleció José Antonio Lungo. Resulta que Martha siempre se agarraba cada pedos  inolvidable y Rosa (Luna) no tomaba, cuando Martha estaba mamada, Rosa se hacia la rica y Martha le decía “la vaca negra” a Rosa y a la negra Jhonson siempre le gusto el chupe. Vamos al velorio la Jhonson va conmigo pero ya estaba media tocada y cuando se enfrentan las tres divas, Martha venia fresquita con el rosario de la iglesia para rezar por el muerto, en frente estaba el bar “La Palma” que lo velaban a Lungo en su casa y entonces cuando cruza, Rosa ya estaba en pedo insoportable, se juntan las 3 y dijo Martha “pero que vergüenza estas señoras todas mamadas” cuando Martha vivía en pedo, pero ese día vino Martha fresca como una lechuga.

10-  Sos un símbolo indiscutido de la cultura popular uruguaya ¿Cómo te hace sentir eso?

No, no me siento, me siento un obrero del carnaval, no se me suben los pajaritos para nada, no me mueven, fui, soy y seré la misma persona humilde de barrio, no me va el estrellato, que digan lo que quieran de mí. Soy ciudadano ilustre en Nueva York, en Australia y en mi país y eso no me da un peso, sigo cobrando la misma miserable pensión como cualquier jubilado. Si yo hubieras sido grande hace rato que ya no existo, si yo hubiera usado la pedantería y creerme que soy el rey, ya hace rato que hubiera marchado.

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