EL CARNAVAL MÁS LARGO DEL MUNDO

“Y se sintió muy desgraciado. Su flor le había contado que era la única en su especie en el Universo. ¡Y resulta que había otras cinco mil, todas parecidas, en un solo jardín!”.

“El Principito”
Antoine de Saint- Exúpery

Podemos definir nuestra vida por los momentos que recordamos, nuestros viajes por las fotos que no llegamos a tomar, y nuestros amores como los deseos que nos despiertan en invierno. Nuestra identidad, en cambio, no tiene una definición tan obvia. Nos identificamos como pueblo con cosas distintas, eso nos hace iguales. Y así como los miembros de una familia no suelen nacer en un mismo hogar, los integrantes de un pueblo no tienen por que vivir en el mismo territorio.

Autor: Joaquín Doldán

Muchos uruguayos detestan el carnaval, no entienden a las murgas y consideran terrajas a los parodistas. Sin embargo, nuestro carnaval, el que se suponía debía ser el más largo del mundo, sigue todos los años, desde las promesas, hasta el Ramón Collazo, cada vez con más grupos, con teatros llenos y tablados que se niegan a morir. Y muchos de nosotros lo consideramos parte de nuestra cultura y clave en nuestra identidad.

En eso pienso mientras unas entradas que nos regalan nos llevan a Cádiz, al Gran Teatro Falla, el mismo día en que, al otro lado del océano, se realiza el desfile de 18 de julio.

Se abre el telón (sueño con el Boyero entrando y diciendo un nombre equivocado para deleite de la platea) y aparece un Coro vestido de tangueros. Un homenaje al Río de la Plata. El espectáculo es un puente. Es inevitable saltar de la silla cada vez que se refieren a su Cádiz como la “Tacita de plata”. Y luego vienen las comparsas y las chirigotas. Es imposible no ver allí, a las murgas y los humoristas. Entonces mi identidad, siempre impalpable por ser hijo de gallegos en Uruguay y cerrense radicado hace 10 años en Sevilla, necesitó aferrarse a alguna diferencia que nos hiciera únicos. Ellos no hacen puesta en escena, entre canción y canción la gente aplaude y alguno de la platea les grita algún verso, toman algo, comentan la jugada y arrancan otra vez. Y además el nuestro es el carnaval más largo del mundo.

¿Cuándo empezó el carnaval?, le pregunté a uno dispuesto a babosearlo (además guardaba en la recámara los mundiales del 30 y del 50). “El 15 de enero”. “Estará por terminar”, afirmé. “Qué va, pisha, esto sigue todo febrero”.

Pausa.

Igual si contamos desde los ensayos el nuestro es más largo, del mismo modo si contamos desde las eliminatorias nunca faltamos a un mundial, y no nos olvidemos del asado más grande del mundo.

La comparsa “La caja de Pandora” en una canción de crítica, hablaba de lo mal que les parecía que su alcaldía se hermanara con Uruguay y les diera la espalda a los pueblos de su Provincia.

Me sentí solo por unos segundos, pero luego me empecé a divertir y logré disfrutar tanto que no parecía un digno tanguero oriental.

Salgo del teatro cerrado a la fría noche de febrero, recuerdo nuestras frías noches de verano.

Y entonces me doy cuenta: Tenemos el carnaval más largo del mundo, empieza en Cádiz, a mediados de enero, y termina en Montevideo la primera semana de marzo.

Joaquín Doldán

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